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Evolución del mercado: Aceites y grasas (CN 15) — 2015–2025

Introducción

El comercio exterior de la Unión Europea en el capítulo 15 del Código Aduanero –que abarca grasas y aceites animales, vegetales o microbianos, grasas alimentarias preparadas y ceras– experimentó entre 2015 y 2025 una expansión notable de su valor, impulsada sobre todo por un fuerte repunte de los precios. Los volúmenes intercambiados apenas variaron, pero el valor de las importaciones creció un 80,5 % y el de las exportaciones un 72,5 %, lo que acentuó el déficit comercial estructural del bloque (panel de visión general). La década estuvo marcada por tres dinámicas principales: una inflación generalizada de los precios de los aceites y grasas, una profunda reconfiguración de los proveedores de importación en favor de Ucrania y otros nuevos actores, y el peso creciente del aceite de oliva como buque insignia de las exportaciones europeas, en un entorno de alta volatilidad.

Crecimiento inflacionario y déficit estructural: la factura de los aceites y grasas se duplica

El valor del comercio de aceites y grasas se disparó entre 2015 y 2025, pero los volúmenes físicos apenas avanzaron.

Mientras que el valor conjunto de las exportaciones extracomunitarias del capítulo 15 pasó de 5 990,5 millones de euros en 2015 a 10 334,9 millones en 2025 (+72,5 %), las toneladas exportadas solo aumentaron un 4,9 % (de 4,16 a 4,37 millones). Las importaciones siguieron una pauta similar: el valor subió de 9 172,3 a 16 559,6 millones de euros (+80,5 %), mientras que el volumen lo hizo en un 11,4 % (de 11,33 a 12,62 millones de toneladas). Esta divergencia pone de relieve que el crecimiento del comercio fue puramente nominal y descansó en una escalada de precios.

Indicador 2015 2025 Variación (%)
Exportaciones (mill. €) 5 990,5 10 334,9 +72,5
Importaciones (mill. €) 9 172,3 16 559,6 +80,5
Volumen exportado (t) 4 163 205 4 367 250 +4,9
Volumen importado (t) 11 327 132 12 618 963 +11,4
Precio medio exportación (€/t) 1 438,9 2 366,5 +64,5
Precio medio importación (€/t) 809,2 1 312,3 +62,2

El déficit comercial casi se duplica, consolidando la dependencia exterior de la UE.

El saldo negativo del capítulo 15 se ensanchó de –3 181,8 millones de euros en 2015 a –6 224,7 millones en 2025, un deterioro del 95,6 %. La UE es, por tanto, un importador neto estructural de grasas y aceites, y el encarecimiento de las materias primas elevó la factura externa a pesar de que las compras físicas no crecieron en la misma proporción.

Los precios unitarios, tanto de importación como de exportación, aumentaron más del 60 %, reflejando un choque inflacionario generalizado.

El precio medio por tonelada exportada saltó de 1 438,9 € a 2 366,5 € (+64,5 %) y el de importación de 809,2 € a 1 312,3 € (+62,2 %). Ambos alcanzaron máximos históricos en 2022 (exportación 2 481,4 €/t, importación 1 448,2 €/t), coincidiendo con las disrupciones de las cadenas de suministro y el estallido de la guerra en Ucrania. Aunque en 2024-2025 los precios se moderaron parcialmente, se mantuvieron muy por encima de los niveles de partida.

Reconfiguración de los proveedores: de Indonesia a Ucrania y la diversificación acelerada

Ucrania se posicionó como primer abastecedor en valor, con un crecimiento del 485 %, desplazando a Indonesia.

En 2015 Indonesia era, con gran diferencia, el principal origen de las importaciones europeas (2 632,4 millones de euros). Diez años después, su valor había caído a 2 177,8 millones (–17,3 %), mientras que Ucrania se disparaba de 587,3 millones a 3 435,9 millones (+485,0 %), convirtiéndose en el primer proveedor. Este vuelco está íntimamente ligado al peso del aceite de girasol ucraniano, cuyas exportaciones hacia la UE se multiplicaron tras la liberalización comercial acordada como respuesta a la guerra.

Proveedor 2015 (mill. €) 2025 (mill. €) Variación (%)
Indonesia 2 632,4 2 177,8 –17,3
Ucrania 587,3 3 435,9 +485,0
Malasia 1 549,2 2 264,1 +46,1
Filipinas 426,3 966,3 +126,7
China 70,6 1 060,6 +1 401,3
Guatemala 129,7 447,4 +245,1
Reino Unido 469,8 627,5 +33,6

China, Filipinas y Guatemala irrumpen con crecimientos de tres y cuatro dígitos, reduciendo la concentración de las importaciones.

Las importaciones de origen chino pasaron de 70,6 millones de euros en 2015 a 1 060,6 millones en 2025 (+1 401,3 %), las de Filipinas se duplicaron ampliamente (+126,7 %) y las de Guatemala se multiplicaron por 3,5 (+245,1 %). La diversificación resultante se refleja en la caída del índice Herfindahl-Hirschman (HHI) de las importaciones, de 1 330 a 952 (–28,4 % en valor y –37,2 % en volumen), según los datos de concentración de mercado. La UE ha reducido así su dependencia de unos pocos exportadores tradicionales, abriendo su abanico de suministro.

La concentración en los mercados de exportación aumentó ligeramente, liderada por Estados Unidos y el Reino Unido.

En el lado exportador, la concentración (HHI) subió de 746 a 901 (+20,7 %). Estados Unidos casi duplicó su peso, pasando de 959,6 a 2 235,2 millones de euros (+132,9 %), y se situó como primer destino. El Reino Unido mantuvo una senda ascendente (+56,1 %) y Noruega avanzó un 150,1 %. En cambio, Sudáfrica (–25,7 %) y Argelia (–47,2 %) perdieron relevancia. Los detalles pueden consultarse en el panel de socios comerciales.

El aceite de oliva reina en las exportaciones: peso elevado, precios récord y volatilidad

El aceite de oliva (1509) es la principal partida exportadora, representando alrededor del 43 % del valor y alcanzando precios excepcionales en 2024.

Dentro de las exportaciones del capítulo 15, el aceite de oliva virgen y refinado (código 1509) generó 4 478,2 millones de euros en 2025, frente a 2 288,8 millones en 2015. Su precio medio por tonelada se situó en 5 753,5 €/t, pero en 2024 llegó a un pico de 9 162,2 €/t, impulsado por cosechas cortas en el Mediterráneo. España, Italia y Portugal –los Estados miembros más especializados según el índice RSCA– concentran la mayor parte de esta oferta (especialización por Estado miembro).

Los aceites de girasol y colza ganan terreno en las exportaciones, mientras que el de soja se contrae.

La partida 1512 (girasol, cártamo, algodón) aportó 859,8 millones de euros en 2025 (+62 % respecto a 2015), favorecida por la demanda de aceites embotellados y por la disrupción del suministro ucraniano que desvió flujos. El aceite de colza (1514) también creció, aunque de forma más volátil: de 351,2 millones en 2015 a 621,8 millones en 2025. Por el contrario, el aceite de soja exportado (1507) se redujo de 817,9 a 669,3 millones de euros, en sintonía con la menor demanda de mercados como China. El desglose completo aparece en el comparador de segmentos de producto.

Las exportaciones sufrieron shocks de precios significativos, con episodios en Egipto (2017), México (2022) y China (2022).

El análisis de volatilidad y shocks detecta varios eventos de precio. A Egipto, en 2017, se le disparó el precio de exportación un 151,2 % de forma abrupta, mientras que en México (2022) la subida fue del 39,6 % y en China (2022) del 51,2 %. En las importaciones, Ucrania registró un shock de precio del 63,8 % en 2021, anticipando las tensiones que explotarían con la invasión de 2022. La volatilidad de los volúmenes exportados fue especialmente alta para China (CV de 0,39) y la India (0,73), lo que subraya la inestabilidad de ciertos destinos.

Conclusión

El comercio europeo de aceites y grasas entre 2015 y 2025 se caracterizó por un fuerte aumento de valor –casi exclusivamente de origen inflacionario–, un déficit comercial creciente y una reordenación profunda de las fuentes de importación, con Ucrania como protagonista y una progresiva diversificación que redujo la dependencia de los proveedores tropicales tradicionales. En el frente exportador, el aceite de oliva consolidó su papel como producto estrella, con precios que alcanzaron cotas históricas y una concentración elevada en Estados Unidos, el Reino Unido y el norte de África. La elevada volatilidad de precios y la presencia de shocks puntuales ponen de manifiesto la sensibilidad de este mercado a las crisis geopolíticas y climáticas. En conjunto, la Unión Europea sigue siendo un gran importador neto de materias grasas, pero ha reforzado su posición como exportador de productos de alto valor añadido, en especial del aceite de oliva.